Paco Martínez Soria contrate pueblo y ciudad

Paco Martínez Soria: 7 películas imprescindibles y la España que retrataron

Jose Antonio Carravilla Blanco

Boina, maleta, acento aragonés y una capacidad extraordinaria para meterse en problemas nada más llegar a la ciudad. Esa es la imagen que muchos conservan de Paco Martínez Soria, uno de los actores más reconocibles de la comedia española.

Pero detrás de aquellos personajes aparentemente sencillos había algo más. Sus películas hablaban de la España rural frente a la ciudad, el turismo, los cambios familiares, las diferencias generacionales y la modernización del país.

Si quieres volver a descubrirlo, estas son siete películas imprescindibles de Paco Martínez Soria y las razones por las que siguen siendo recordadas décadas después.

1. La ciudad no es para mí (1966)

Probablemente sea la película que convirtió definitivamente a Paco Martínez Soria en una estrella del cine popular español.

Interpreta a Agustín Valverde, un hombre de pueblo que abandona temporalmente su tranquila vida rural para visitar a su hijo en Madrid. Allí se encuentra con una familia acomodada y unas costumbres urbanas que chocan completamente con su manera de entender la vida.

La película juega constantemente con el contraste entre el campo y la ciudad, lo tradicional y lo moderno, uno de los grandes cambios que estaba viviendo España durante los años 60.

Su enorme éxito consolidó además el personaje que acompañaría al actor durante buena parte de su carrera: el hombre aparentemente ingenuo que termina demostrando tener bastante más sentido común que quienes le rodean.

Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí

2. ¿Qué hacemos con los hijos? (1967)

Un año después llegó otra de sus comedias más características.

En ¿Qué hacemos con los hijos?, Paco Martínez Soria interpreta a un padre de familia que comienza a descubrir que sus hijos no son exactamente como él imaginaba.

Detrás de las situaciones cómicas aparece un tema muy reconocible: el choque entre padres e hijos en una sociedad que estaba cambiando rápidamente.

Costumbres, autoridad familiar, juventud y nuevas formas de vivir se enfrentan en una película que hoy funciona también como una curiosa fotografía de la familia española de finales de los años 60.

3. El turismo es un gran invento (1968)

El título ya resume uno de los grandes fenómenos que estaban transformando España: la llegada masiva del turismo internacional.

Paco Martínez Soria interpreta a Benito Requejo, alcalde de un pequeño pueblo que sueña con convertirlo en un gran destino turístico.

Para descubrir cómo hacerlo, viaja hasta la costa y se encuentra con hoteles, playas, turistas extranjeros y una España muy diferente de la que conoce.

La película convierte ese choque cultural en comedia, pero también refleja perfectamente una época en la que el turismo comenzaba a cambiar la economía, las costumbres y hasta la imagen del país.

Por eso El turismo es un gran invento es mucho más que una sucesión de gags: es una pequeña cápsula del tiempo de la España de los 60.

Paco Martínez Soria y José Luis López Vázquez en El turismo es un gran invento

4. Abuelo Made in Spain (1969)

En esta ocasión Paco Martínez Soria interpreta a Marcelino, un hombre de pueblo cuyas hijas han construido sus propias vidas en Madrid.

Cuando viaja a la capital vuelve a aparecer uno de los temas favoritos de sus películas: el enfrentamiento entre dos generaciones y dos maneras de entender la vida.

Pero aquí el centro de la historia es especialmente familiar. Marcelino descubre los problemas de sus hijas y termina interviniendo en ellos con esa mezcla de testarudez, ingenuidad y sentido práctico característica del actor.

Su propio título, "Made in Spain", terminó convirtiéndose además en una de esas referencias inmediatamente asociadas a su cine.

5. Don erre que erre (1970)

Si había un personaje perfecto para Paco Martínez Soria era un hombre dispuesto a llevar una discusión hasta sus últimas consecuencias.

En Don erre que erre interpreta a Don Rodrigo Quesada, un hombre extremadamente obstinado que se enfrenta a un banco después de que este se niegue a devolverle un dinero perdido durante un atraco.

Y si Rodrigo considera que tiene razón, no existe funcionario, institución o circunstancia capaz de hacerle cambiar de opinión.

La película explota una de las grandes virtudes cómicas de Martínez Soria: convertir la cabezonería en una auténtica fuerza de la naturaleza.

Es también una de sus películas más recordadas precisamente porque el personaje se aleja parcialmente del típico hombre de pueblo para concentrarse en otro rasgo muy presente en su cine: la defensa obstinada de aquello que considera justo.

Paco Martínez Soria en Don erre que erre

6. Hay que educar a papá (1971)

El título da la vuelta a una expresión tradicional: aquí no son los hijos quienes necesitan educación, sino el padre.

Paco Martínez Soria interpreta a Severiano, un hombre enriquecido que intenta entrar en ambientes sociales mucho más sofisticados de aquellos de los que procede.

El problema es que su hija considera que las maneras de su padre no están precisamente a la altura de su nueva posición.

De nuevo encontramos un tema recurrente: las apariencias sociales frente a la autenticidad.

Y, como suele ocurrir en sus películas, el personaje que aparentemente necesita aprender termina enseñando unas cuantas cosas a quienes intentaban cambiarlo.

7. El abuelo tiene un plan (1973)

Paco Martínez Soria no solo interpretó padres autoritarios y hombres llegados del pueblo. También supo explotar cómicamente el amor y las ganas de vivir en personajes de cierta edad.

En El abuelo tiene un plan interpreta a Leandro, un abuelo que demuestra que hacerse mayor no significa necesariamente renunciar a enamorarse o empezar una nueva etapa.

La película juega con los prejuicios sobre la edad y con las reacciones familiares ante una situación que no encaja con lo que socialmente se esperaba de una persona mayor.

Es una buena muestra de otra característica habitual de su cine: personajes que se niegan a comportarse exactamente como los demás esperan de ellos.

¿Por qué siguen gustando las películas de Paco Martínez Soria?

Vistas hoy, muchas de sus películas pertenecen claramente a otra época. Algunas costumbres, roles familiares y formas de representar la sociedad han envejecido y deben entenderse dentro del contexto en el que fueron rodadas.

Pero quizá precisamente por eso resultan también interesantes.

Detrás de la comedia podemos ver una España que abandonaba el campo, descubría el turismo, crecía económicamente y cambiaba sus costumbres a enorme velocidad.

Y en medio de todo aquello aparecía casi siempre Paco Martínez Soria interpretando al personaje que parecía estar fuera de lugar.

El truco era que, al final, el que parecía anticuado no siempre era el que tenía menos razón.

Ese contraste, unido a su forma de hablar, gesticular y construir personajes entrañables y testarudos, explica que títulos como La ciudad no es para mí, El turismo es un gran invento o Don erre que erre continúen siendo reconocibles varias generaciones después.

Hombre con camiseta La ciudad no es para mí de Paco Martínez Soria

Paco Martínez Soria convertido en icono

Algunas imágenes de aquellas películas han terminado formando parte de la memoria popular del cine español.

En Siempre Original hemos recuperado precisamente algunas de esas referencias en diseños inspirados en La ciudad no es para mí, El turismo es un gran invento y Abuelo Made in Spain.

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