Fistro, pecador, no puedor... ¿qué significaban las palabras de Chiquito de la Calzada?
Jose Antonio Carravilla BlancoCompartir
Fistro, pecador, jarl, no puedor, cobarde, quietor, al ataquer... Para entender estas palabras no hace falta abrir un diccionario. Basta haber escuchado alguna vez a Chiquito de la Calzada.
El humorista malagueño consiguió algo al alcance de muy pocos: inventar una forma de hablar que terminó utilizando media España.
Sus chistes podían ser sencillos, pero entre una historia y otra aparecían palabras imposibles, sonidos, pausas, deformaciones del castellano y expresiones que solo tenían sentido pronunciadas con su peculiar entonación.
Pero ¿qué significa realmente fistro? ¿De dónde sale jarl? ¿Qué quería decir cuando llamaba a alguien pecador de la pradera?
Bienvenido al particular diccionario de Chiquito de la Calzada.
¿Quién fue Chiquito de la Calzada?
Antes de convertirse en uno de los humoristas más famosos de España, Gregorio Esteban Sánchez Fernández, conocido artísticamente como Chiquito de la Calzada, pasó buena parte de su vida trabajando como cantaor flamenco.
La fama televisiva le llegó cuando ya había superado los 60 años.
En 1994 comenzó a aparecer en el programa Genio y figura de Antena 3 y su manera de contar chistes provocó un fenómeno inmediato.
Lo diferente no eran necesariamente los chistes.
Era Chiquito.
Sus andares, sus pausas interminables, los pequeños saltos, las manos, los cambios de voz y, sobre todo, aquel lenguaje aparentemente incomprensible transformaban cualquier historia en algo completamente suyo.
Así nació un vocabulario que acabaría formando parte de la cultura popular española.
¿Qué significa "fistro"?
Fistro es probablemente la palabra más famosa de Chiquito de la Calzada.
Y también la más difícil de definir.
La razón es sencilla: fistro nunca tuvo un significado concreto y estable.
Chiquito podía utilizarlo para dirigirse a alguien, describirlo, insultarlo cariñosamente o simplemente introducirlo en una frase porque sonaba divertido.
Dependiendo del contexto, podía aproximarse a expresiones como "tipo", "individuo", "personaje" o incluso funcionar como un pequeño insulto cómico.
Pero intentar traducirlo literalmente sería perder precisamente su gracia.
Cuando años después le preguntaron al propio Chiquito qué significaba, respondió con otra de sus ocurrencias: aseguró que era una "palabra planetaria".
En realidad, fistro funcionaba porque no necesitaba significar exactamente nada.
¿Qué significa "pecador" o "pecador de la pradera"?
"¡Pecador!" era una de sus formas favoritas de dirigirse a otra persona.
No tenía necesariamente un sentido religioso ni implicaba que estuviera acusando a alguien de haber cometido un pecado.
Chiquito lo utilizaba como apelativo humorístico, casi como quien dice "tío", "amigo", "elemento" o "personaje".
La expresión creció hasta convertirse en el inolvidable:
"¡Pecador de la pradera!"
La combinación es deliberadamente absurda. La "pradera" no aporta una explicación concreta: simplemente convierte una palabra corriente en una expresión inequívocamente chiquitesca.
El éxito fue tal que acabó apareciendo incluso en el título de una de sus películas: Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera.
¿Qué significa "jarl"?
Jarl, también escrito habitualmente como "jarrl", es otro caso en el que buscar una traducción exacta conduce a un callejón sin salida.
No era una palabra con definición propia, sino una exclamación.
Podía aparecer después de una frase, entre dos partes de un chiste o simplemente como uno de aquellos sonidos con los que Chiquito interrumpía su propia narración.
Su función era parecida a un grito de sorpresa, esfuerzo, desconcierto o énfasis, aunque podía servir prácticamente para cualquier situación.
La clave no estaba en saber qué quería decir.
La clave era escuchar:
¡Jarl!
¿Qué significa "no puedor"?
Aquí el misterio es bastante menor.
"No puedor" es simplemente la particular deformación de Chiquito de "no puedo".
El añadido de esa r final convertía una expresión completamente normal en una de sus muletillas más reconocibles.
Habitualmente aparecía repetida:
"¡No puedor, no puedor!"
Con el tiempo salió de sus chistes y empezó a utilizarse en conversaciones cotidianas para expresar cansancio, incredulidad, desesperación o simplemente hacer una referencia humorística a Chiquito.
¿Qué significaba "cobarde"?
La palabra cobarde sí existe, obviamente.
Pero después de Chiquito ya nunca volvió a sonar exactamente igual.
Su famoso "¡cobarderrr!" funcionaba como acusación, remate de una frase o llamada de atención.
Podía dirigírselo al personaje de un chiste, al público o prácticamente a cualquiera que apareciera dentro de la historia.
Y muchas veces se combinaba con otras expresiones:
"¡Fistro! ¡Pecador! ¡Cobarde!"
Más que el significado de la palabra, lo que quedó grabado fue su manera de pronunciarla.
¿Qué significa "¿te das cuen?"
"¿Te das cuen?" procede claramente de "¿te das cuenta?".
Chiquito eliminaba la parte final y convertía una frase corriente en otra de sus señas de identidad.
La utilizaba para comprobar que el interlocutor estaba siguiendo la historia o para enfatizar una idea.
Fuera de sus chistes terminó funcionando exactamente igual.
Alguien explica algo evidente, mira a la otra persona y remata:
"¿Te das cuen?"
¿Y "cómor"?
Otra transformación sencilla y enormemente efectiva.
"¿Cómor?" era el "¿cómo?" de Chiquito.
Se utilizaba ante algo inesperado, incomprensible o sorprendente.
La r añadida al final y, sobre todo, la entonación hicieron que una de las palabras más corrientes del castellano pudiera convertirse inmediatamente en una referencia al humorista.
¿Qué son "condemor" y "grijandemor"?
Aquí volvemos al territorio de las palabras sin diccionario.
Condemor y grijandemor formaban parte de ese vocabulario inventado que Chiquito introducía en sus historias sin necesidad de explicar nada.
No existe una traducción precisa que permita afirmar que significaban siempre una cosa determinada.
Su función era fundamentalmente cómica y sonora.
"Condemor" acabó alcanzando tal popularidad que Chiquito utilizó el nombre para su personaje cinematográfico en Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera.
¿Qué significa "al ataquer"?
"¡Al ataquer!" es la versión chiquitesca de "¡al ataque!".
Servía para lanzarse a hacer algo, comenzar una acción o simplemente añadir energía absurda a una situación.
Es otra muestra de uno de sus recursos lingüísticos favoritos: añadir terminaciones inesperadas a palabras perfectamente normales.
Con el tiempo empezó a utilizarse fuera de los chistes como una forma humorística de decir "vamos allá".
¿Qué significa "quietor"?
"Quietor" procede de "quieto".
Chiquito podía utilizarlo como orden:
"¡Quietor!"
Y también aparecía en otra de sus expresiones características:
"¡Cuidadín, quietor!"
De nuevo, el mecanismo es sencillo: una palabra cotidiana ligeramente deformada hasta conseguir que resulte inmediatamente reconocible.
¿Qué significa "hasta luego, Lucas"?
"Hasta luego, Lucas" se convirtió en una de las despedidas más famosas de los años 90.
Su significado literal no tiene ningún misterio: simplemente significa "hasta luego".
Lo importante está en la rima y en el ritmo.
"Lucas" permite convertir una despedida corriente en una frase sonora y fácil de recordar.
No hace falta que exista ningún Lucas.
Como buena parte del lenguaje de Chiquito, la musicalidad es más importante que la lógica.
¿Qué significa "por la gloria de mi madre"?
A diferencia de muchas de sus palabras inventadas, "por la gloria de mi madre" tiene un sentido perfectamente reconocible.
Es una expresión enfática utilizada para reforzar lo que se está diciendo, parecida a jurar algo por una persona querida.
Pero Chiquito la convirtió en una de sus grandes muletillas gracias a la frecuencia, las pausas y la solemnidad con la que la pronunciaba.
Era capaz de utilizarla incluso en medio de la situación más absurda.
¿Y "diodenarl" o "duodeno sexual"?
Chiquito también disfrutaba mezclando palabras reales con terminaciones o combinaciones completamente inesperadas.
De ahí expresiones como "diodenarl", "duodeno sexual" y otras variantes que aparecían en sus actuaciones.
El duodeno existe, claro: es una parte del aparato digestivo.
Pero en boca de Chiquito dejaba de ser anatomía y se convertía simplemente en material para construir lenguaje absurdo.
Eso era parte de su método: elegir una palabra que sonara graciosa y colocarla donde nadie esperaba encontrarla.
¿Qué quería decir "a güan, a peich, agromenáuer"?
Probablemente nada que pueda traducirse de manera fiable.
Era el particular pseudoinglés de Chiquito, construido a partir de sonidos que imitaban cómo podía sonar el idioma inglés.
La expresión suele recordarse como:
"A güan, a peich, agromenáuer".
Precisamente su gracia consiste en que parece que está diciendo algo en otro idioma cuando, en realidad, la frase no necesita tener un significado coherente.
¿Por qué Chiquito añadía "r" a tantas palabras?
No puedor. Cómor. Quietor. Ataquer.
Una de las características más reconocibles de su lenguaje era alterar las terminaciones de las palabras.
No seguía una regla gramatical exacta.
Era fundamentalmente un recurso sonoro.
Las erres prolongadas, las pausas y las deformaciones permitían que cualquier palabra normal adquiriera el ritmo de Chiquito.
Por eso imitarlo no consiste simplemente en repetir sus frases.
Hay que pronunciarlas como él.
¿Por qué nos hacían gracia palabras que no significaban nada?
Porque el verdadero lenguaje de Chiquito no estaba solamente en las palabras.
Estaba en el ritmo, la entonación, los silencios, los gestos y el movimiento corporal.
Podía detener un chiste durante varios segundos para caminar por el escenario, lanzar un "jarl", mirar al público, volver hacia atrás y continuar la historia como si nada hubiera ocurrido.
Las palabras inventadas servían para romper continuamente el ritmo normal de una conversación.
El espectador nunca sabía cuándo llegaría el siguiente fistro, pecador, no puedor o cobarde.
Y ahí estaba buena parte de la gracia.
Chiquito de la Calzada cambió nuestra forma de hablar
El fenómeno fue tan grande que muchas de aquellas expresiones terminaron escapando de sus actuaciones.
"No puedor", "hasta luego, Lucas", "al ataquer", "fistro", "cobarde" o "¿te das cuen?" empezaron a escucharse en conversaciones entre personas que simplemente estaban imitando al humorista.
Décadas después, algunas siguen utilizándose incluso por personas que apenas recuerdan de dónde proceden.
Eso probablemente sea una de las mejores pruebas de su influencia.
Chiquito no creó solamente una colección de frases famosas.
Creó una forma de hablar que se convirtió en parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Y quizá ahí estuviera su verdadera genialidad: consiguió que millones de personas entendieran un idioma que, en realidad, nunca había existido.
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